jueves, 9 de mayo de 2013

Va llegando despacito...sigilosamente. Una brisa un poco más fresca, unas hojas amarillentas que revolotean en el pasto...y...de pronto... un atardecer desgarrador. Un atardecer con esos colores tán particulares que lo tornan invasivo. Un atardecer que por un lado estremece contemplar y, por otro, atrae la mirada con tánta fuerza como si tuviera un poder hipnótico, hasta que de pronto...nos arranca una lágrima.
Y en ese momento notamos que llegó el otoño.-

3 comentarios:

  1. Bellisima expresion nos regalas.
    Los atardeceres me producen nostalgia infinita.

    Cariños

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  2. en pocas palabras, decís un sentimiento intenso que tanto respeto.......

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